El Cariño

Si ya conoces a la Ely, es probable que al leer la palabra cariño ya sepas qué te voy a decir.
También puede ser que lo hayas olvidado o que esta sea la primera vez que abres esta página y no estés familiarizada. La verdad es que no importa cuál es tu situación particular, porque el cariño nunca está demás.

Cuando conocí a la Ely una de sus ideas que me resonó profundamente es el llamado a ser cariñosas con nosotras mismas. Me pareció tan liberador y novedoso comenzar a guiarme más por la comprensión que por mi infinita lista de metas a cumplir, expectativas, maneras de ser más eficiente, entre otras tantas. Con el tiempo, me he dado cuenta de que es un componente clave en este camino, porque es el cariño el que nos ayuda a seguir avanzando cuando descubrimos nuevas cosas de nosotras, cuando las expectativas y miedos nos pisan los talones o una contingencia nos saca de nuestros planes previos.

¿Han notado como muchas veces somos capaces de tener paciencia y comprensión casi infinita con otras personas, pero dejamos muy poco de eso para nosotras? ¡Y pucha que lo necesitamos!

Me ha pasado varias veces que he escucho a una amiga (y a mi misma), hablando de ella misma con poca compasión, comparándose con ideales casi imposibles de lograr y no reconociendo los incontables méritos y éxitos que ha conquistado. Cuando me encuentro en esa situación les hago esta pregunta: Si tu hija estuviera en la misma situación, ¿qué le dirías?, ¿crees que se lo merece?, ¿lo hizo tan mal?

Es mágico como la expresión de sus caras cambia. Se suaviza la expresión, muchas veces puedo oír suspiros y hasta aparecen sonrisas. Sean o no madres entienden la idea. Cuando piensas en ti misma como ese otro que más amas en la vida, al que le deseas sólo lo mejor y al que siempre le darás el beneficio de la duda… no hay más que decir. En un segundo entiendes que has estado siendo muy dura contigo misma y necesitas darte un respiro.
Cada vez que te encuentres en ese estado de poco cariño, recuerda: ¿qué le dirías a tu hija? Sonríe, abrázate y vuelve a mirar la situación.

Soy Paula, y te invito junto a la Ely a reflexionar, ir más allá, para que puedas junto a nosotras, ir transformando aquellas áreas que no fluyen en tu vida, para poder alcanzar mayor plenitud, libertad y felicidad.

Hoy te recordamos que seas cariñosa contigo para así ayudarte a desatar todo el potencial. ¿Te gustó? Déjame tu comentario aquí abajo y, ¡nos vemos pronto!